Establecimiento de una base orgánica
El compostaje aeróbico controlado creó una base orgánica y microbiana estable. A continuación, el material preparado pudo incorporarse de forma deliberada al proceso general de regeneración.
Un punto de partida difícil se convirtió en una experiencia práctica de aprendizaje y desarrollo que estableció fundamentos esenciales del posterior Método RED.
El emplazamiento documentado se encuentra en La Gomera, una isla del archipiélago canario. El terreno era muy mineral, alcalino y compactado, con poca materia orgánica y escasa vida edáfica. Su capacidad de retención de agua también era reducida. Estas condiciones iniciales planteaban dificultades considerables para el desarrollo práctico de un ecosistema edáfico fértil.
Las fotografías documentan el emplazamiento antes de su transformación: superficies de suelo abiertas y compactadas, vegetación irregular y las plantas leñosas y estructuras de riego existentes.













Con anterioridad se habían depositado materiales orgánicos y estiércol animal en fosas profundas del emplazamiento. Las observaciones indicaron que parte de ese material se descompuso de forma anaeróbica o permaneció en gran medida sin descomponer durante un periodo prolongado. La experiencia demostró que la materia orgánica por sí sola no garantiza un desarrollo estable del suelo: la humedad, el oxígeno, la relación carbono-nitrógeno, la matriz mineral y la actividad microbiana deben interactuar.
El compostaje aeróbico controlado creó una base orgánica y microbiana estable. A continuación, el material preparado pudo incorporarse de forma deliberada al proceso general de regeneración.
La vegetación dañada debía retirarse y reincorporarse al ciclo de materiales siempre que fuera posible. Las plantas leñosas sanas y adecuadas se conservaron para evitar la destrucción innecesaria de estructuras ecológicas existentes.
La intensa compactación hizo necesaria una descompactación mecánica mediante motoazada. La intervención debía facilitar la germinación, el desarrollo radicular y la incorporación de materiales cuidadosamente seleccionados.
Los componentes orgánicos y minerales se seleccionaron según las condiciones del emplazamiento. Se prestó especial atención a la estructura, la capacidad amortiguadora, la retención de agua, la dinámica de los nutrientes y la creación de una matriz organomineral más diversa.
Se combinaron plantas fijadoras de nitrógeno, productoras de biomasa y especies de raíces profundas. Las plantas podían cubrir y enraizar el suelo, aportar materia orgánica y crear hábitat y alimento para el ecosistema edáfico.
El té de compost y otros métodos de inoculación podían favorecer el desarrollo de hongos, bacterias aeróbicas, organismos unicelulares y nematodos. Las personas aportaban el impulso; a partir de ahí, el ecosistema edáfico debía organizarse de manera progresivamente autónoma.
La superficie se preparó paso a paso. Las imágenes muestran el suelo descompactado y a Alexander durante el trabajo práctico en el emplazamiento.












La Gomera no constituye una fórmula universal ni una prueba científica concluida. La experiencia es el origen práctico de un proceso de aprendizaje. Demostró la importancia de adaptar las medidas a cada emplazamiento, observar los procesos a largo plazo y no sustituir los ciclos naturales por intervenciones aisladas.
El trabajo realizado con éxito dio lugar a la idea central que sigue orientando RED: las personas no construyen un ecosistema como si fuera una máquina. Sin embargo, pueden mejorar las condiciones, iniciar ciclos, observar y asumir responsabilidades. Por ello, la experiencia de La Gomera aporta una referencia práctica importante para el Método RED y para el desarrollo del Proyecto Tierra Fértil como futuro laboratorio vivo.
«Como ser humano, solo puedo aportar el impulso y crear temporalmente un entorno en el que las plantas y la vida edáfica puedan desarrollarse».
Paráfrasis basada en la documentación del emplazamiento del proyecto en La GomeraEl resultado fue una cobertura del suelo en gran medida cerrada y diversa. Las distintas formas vegetales, los recursos florales y los organismos beneficiosos visibles muestran el aumento de la estructura ecológica de la superficie.












El trabajo documentado no surgió de forma aislada. Fue posible gracias a la confianza y al apoyo de personas del lugar, y también estuvo marcado por conocimientos prácticos transmitidos por otras personas. Por ello, RED entiende esta experiencia no solo como un desarrollo técnico, sino también como un ejemplo de que la regeneración se fundamenta en la colaboración, la responsabilidad y el apoyo a largo plazo.
Nota de contexto: Esta página resume la presentación «Construcción y desarrollo de un ecosistema fértil» como referencia práctica. Las medidas descritas se aplicaron en el emplazamiento concreto de La Gomera. La experiencia adquirida se documenta, se sitúa en un contexto técnico y se desarrolla mediante el trabajo continuo de RED.