Conocimiento · Animales de pastoreo y ecología del suelo

Los animales de pastoreo como parte del uso regenerativo del territorio

El ganado bovino, ovino y caprino suele considerarse únicamente una carga en los debates sobre sostenibilidad. Sin embargo, la cuestión decisiva no es simplemente si los animales viven en una superficie, sino cómo, dónde y con qué intensidad se integran en el ecosistema.

Resumen de un artículo científico · aprox. 5 min de lectura

El ganado bovino, ovino y caprino suele considerarse principalmente una carga en los debates sobre sostenibilidad. Sin embargo, la pregunta decisiva no es únicamente si los animales viven en un terreno, sino cómo se integran en el ecosistema concreto. Un pastoreo bien gestionado puede cumplir funciones ecológicas; un pastoreo mal adaptado puede dañar ese mismo terreno.

Utilizar adecuadamente los pastizales

Numerosos paisajes de pradera y pastizal no son adecuados para el cultivo agrícola regular debido a la sequía, las pendientes pronunciadas o la sensibilidad de los suelos. En ellos, los rumiantes pueden aprovechar material vegetal que las personas no pueden consumir directamente sin roturar la cubierta vegetal permanente. Esto solo es sostenible cuando el número de animales y la presión de pastoreo se ajustan a la capacidad de carga real del emplazamiento.

La perturbación necesita recuperación

Los pastizales de numerosas regiones evolucionaron junto con los herbívoros. Los animales consumen la vegetación, pisotean residuos vegetales y devuelven nutrientes mediante las heces y la orina. El pastoreo es, en principio, una perturbación. Puede adquirir un carácter regenerativo cuando a un aprovechamiento breve y específico le sigue un descanso suficiente para que las plantas reconstruyan hojas, raíces y reservas energéticas.

Lo importante no es pastorear tanto o tan poco como sea posible, sino mantener una relación entre aprovechamiento y recuperación adecuada al emplazamiento.

Por ello, los calendarios rígidos resultan insuficientes. Las precipitaciones, la temperatura, la estación, las especies vegetales y el estado del suelo determinan cuándo puede volver a utilizarse el terreno. Una buena gestión del pastoreo observa el rebrote real y adapta continuamente la duración de la estancia, el número de animales y los intervalos de retorno.

Vida edáfica, carbono y agua

Las plantas vivas introducen carbono en el suelo mediante las raíces y los exudados radiculares, alimentando una red trófica diversa. Un pastoreo moderado puede estimular un nuevo crecimiento vegetal; el material pisoteado protege la superficie, mientras que las heces y la orina devuelven materia orgánica y nutrientes. Esto puede favorecer la cobertura del suelo, la infiltración de agua y la actividad biológica.

Estos efectos no son automáticamente positivos. Una presión excesiva, los suelos húmedos o las estancias demasiado prolongadas pueden causar compactación, daños en la cubierta herbácea y erosión. El almacenamiento adicional de carbono tampoco sustituye una evaluación climática completa: las emisiones de metano y óxido nitroso deben considerarse junto con el tipo de suelo, el clima, las condiciones iniciales y la permanencia de las posibles mejoras.

Animales de pastoreo en sistemas agrícolas mixtos

Los animales también pueden integrarse temporalmente en las rotaciones de cultivos, por ejemplo mediante el pastoreo de cultivos de cobertura. Se conservan raíces vivas y la cobertura del suelo, se obtiene forraje y los nutrientes regresan directamente al terreno. Esto puede cerrar ciclos, pero exige coordinar cuidadosamente la humedad del suelo, las fechas de siembra, la rotación, las necesidades alimentarias y el cultivo posterior.

Biodiversidad y bienestar animal

Los pastizales con vegetación diversa pueden explorar distintas zonas de enraizamiento y crear hábitats para insectos y otros organismos. Un pastoreo selectivo permanente también puede reducir esa diversidad. Por ello, la cobertura del suelo y la composición vegetal deben supervisarse junto con la cantidad de forraje y el rendimiento animal.

El bienestar animal no es una consideración secundaria. Son indispensables el agua limpia, la sombra, la protección frente a las condiciones meteorológicas, una alimentación adecuada, la atención sanitaria preventiva y un manejo tranquilo. Un sistema que mejora determinados indicadores del suelo mientras sobrecarga a los animales no es regenerativo.

Ningún método funciona en todas partes

El clima, el suelo, la vegetación y la estructura de la explotación imponen límites propios a cada estrategia de pastoreo. Las densidades elevadas de animales y una recuperación insuficiente pueden resultar especialmente problemáticas en regiones secas. En años de sequía puede ser necesario reducir pronto el número de animales y prolongar los periodos de descanso. Por ello, «adaptativo» significa ajustar continuamente las decisiones a los cambios visibles.

Cómo reconocer un desarrollo regenerativo

Por una cobertura duradera del suelo, raíces vigorosas, buena infiltración de agua, baja erosión, diversidad estable o creciente y animales sanos, no únicamente por el nombre asignado al sistema de pastoreo.

Perspectiva de RED

Para RED, los animales no son unidades de producción aisladas ni una solución universal. Pueden ser actores dentro de un ecosistema edáfico cuyos efectos surgen de la interacción entre la vegetación, los microorganismos, la estructura del suelo, el agua, el clima y la orientación humana.

La tarea humana consiste en crear condiciones en las que los procesos ecológicos puedan volver a actuar: mediante un aprovechamiento específico, una recuperación suficiente, la protección de áreas sensibles, un buen bienestar animal y una observación atenta. Cuando un emplazamiento no puede sostener animales, la decisión consciente de no pastorear también forma parte de una gestión responsable.

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