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Hongos micorrícicos arbusculares: aliados frente a la salinidad del suelo

Cómo una red fúngica subterránea ayuda a las plantas a mantener un mejor equilibrio hídrico, nutricional y celular bajo estrés salino.

Resumen de un artículo científico de revisión · aprox. 5 min de lectura

La salinidad limita el uso agrícola de los suelos en numerosas regiones secas y de regadío. Las concentraciones elevadas de sales dificultan la absorción de agua, alteran el equilibrio iónico y pueden reducir considerablemente la fotosíntesis, el crecimiento y el rendimiento. Una revisión científica de Heikham Evelin, Rupam Kapoor y Bhoopander Giri reúne investigaciones sobre cómo los hongos micorrícicos arbusculares —HMA— pueden favorecer a las plantas en estas condiciones.

El artículo no es un estudio de campo individual, sino una evaluación de numerosos estudios con distintas plantas, especies fúngicas y condiciones experimentales. Por ello, su conclusión central no es que los HMA eliminen la salinidad. Las asociaciones adecuadas entre hongos y plantas pueden aliviar simultáneamente varias consecuencias del estrés y estabilizar así la función vegetal.

La distinción fundamental

Los HMA no desalinizan el suelo. Sin embargo, pueden ayudar a las plantas a afrontar de forma más eficaz las consecuencias fisiológicas de una carga salina existente.

Un socio natural ampliamente extendido

Los HMA viven en estrecha simbiosis con las raíces de una gran proporción de las plantas terrestres. Dentro de las células radiculares forman arbúsculos finamente ramificados que sirven como superficies de intercambio: la planta aporta compuestos de carbono ricos en energía, mientras que el hongo utiliza su red de hifas para explorar espacios del suelo a los que las raíces por sí solas acceden con dificultad. Esto permite, en particular, que nutrientes relativamente inmóviles como el fósforo lleguen a la planta con mayor eficacia.

El estrés salino también afecta al hongo. La germinación de esporas, el crecimiento de las hifas y la colonización radicular pueden disminuir a medida que aumenta la salinidad. Por ello, el resultado depende en gran medida de la compatibilidad entre la cepa fúngica, la planta hospedadora y las condiciones del emplazamiento.

Crecimiento y biomasa bajo estrés salino

En muchos de los experimentos revisados, las plantas micorrizadas sometidas a estrés salino desarrollaron más biomasa aérea y radicular, mayor superficie foliar o rendimientos superiores que las plantas de comparación no micorrizadas. Esta ventaja no se basa en un único mecanismo. Surge de la interacción entre una mejor nutrición, unas relaciones hídricas más estables, una fotosíntesis más funcional y diversas respuestas protectoras.

Absorción de nutrientes y equilibrio iónico

Las concentraciones elevadas de sodio y cloruro compiten con nutrientes importantes para las plantas y pueden dificultar su absorción. La revisión describe con frecuencia una mejora de la nutrición fosforada en plantas micorrizadas y, según el experimento, un mejor estado de nitrógeno, potasio, calcio y magnesio. Una relación potasio-sodio más favorable es especialmente importante: el potasio es necesario para numerosas funciones enzimáticas y celulares, mientras que el exceso de sodio altera estos procesos.

Los HMA no actúan como un simple filtro de sales. Modifican la adquisición de nutrientes, la actividad radicular y, en algunos casos, la distribución de iones dentro de la planta. Esto puede producir una nutrición más equilibrada pese a una solución del suelo sometida a estrés.

La fortaleza de la simbiosis no reside en un único efecto, sino en la interacción entre nutrición, relaciones hídricas y adaptación al estrés.

Relaciones hídricas y ajuste osmótico

El agua de un suelo salino presenta un potencial hídrico bajo. Aunque hay agua, las plantas tienen mayor dificultad para absorberla, una situación fisiológicamente similar a la sequía. En numerosos estudios, las plantas micorrizadas muestran un estado hídrico más favorable. Pueden contribuir el mayor alcance de las hifas fúngicas, los cambios en la hidráulica radicular y la acumulación de sustancias osmóticamente activas, como azúcares solubles o prolina.

Estas sustancias ayudan a retener agua en las células y mantener la turgencia. Su función no es idéntica en todas las combinaciones planta-hongo; un aumento de la prolina puede indicar tanto un ajuste activo como estrés.

Fotosíntesis y protección oxidativa

El estrés salino perjudica la clorofila, los estomas y los fotosistemas. Las plantas micorrizadas suelen conservar más clorofila, un intercambio gaseoso más favorable y tasas fotosintéticas más elevadas. Esto deja más energía para el crecimiento, la reparación y el mantenimiento del socio fúngico.

Al mismo tiempo, el estrés salino produce especies reactivas de oxígeno que pueden dañar membranas y proteínas. Los HMA influyen en las enzimas antioxidantes y los compuestos protectores. Los resultados de la revisión no son uniformes: según la planta, el hongo y el nivel de estrés, las actividades enzimáticas fueron mayores, permanecieron inalteradas o disminuyeron. Lo que sí está claro es que la simbiosis puede modificar el estado general de estrés; la contribución directa de cada antioxidante requiere una interpretación diferenciada.

No existe una solución universal

Los efectos de los HMA dependen del contexto. La salinidad, el tipo de suelo, el aporte de fósforo, la temperatura, la edad de la planta y la combinación específica hospedador-hongo influyen en el resultado. Por ello, un preparado no puede garantizar una simbiosis funcional. Con una salinidad muy elevada, la propia colonización fúngica también puede quedar gravemente limitada.

En la práctica, los HMA son más eficaces como parte de un sistema edáfico vivo sostenido por plantas, vinculado con una vegetación adecuada, aportes orgánicos, una perturbación mínima del suelo y una gestión del agua y las sales que aborde la causa de la carga.

Por qué es relevante para el trabajo regenerativo del suelo

Los resultados respaldan una idea central del Método RED: la fertilidad del suelo no surge únicamente de cantidades de nutrientes disponibles, sino de relaciones. Los HMA amplían el alcance funcional de las raíces y conectan la nutrición, las relaciones hídricas y la adaptación al estrés. Las personas pueden mejorar las condiciones de esta asociación, pero el propio sistema vivo debe establecerla y mantenerla.

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Fuente: Evelin, H., Kapoor, R. & Giri, B. (2009): Arbuscular mycorrhizal fungi in alleviation of salt stress: a review. Annals of Botany, 104(7), 1263–1280.